
Para que os entre hambre: Este ratoncito con la intuición y la pasión para la cocina es la diferencia entre un dibujo animado y un film de animación. Las imágenes corren rápidas y perfectas de principio a fin. Y lo que se queda siempre es un buen sabor.
Como se degusta: con un buen plato de ravioli de calabaza con una salsa ligera de tomatitos frescos y – posiblemente – dulces, un vaso de vino blanco afrutado y una copa de fresas con bolitas de helado a la vainilla.

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